CALIBÁN Y LA BRUJA: MUJERES, CUERPO Y ACUMULACIÓN ORIGINARIA

“Somos las nietas de las brujas a las que no pudisteis quemar”.

A diferencia de lo que nos dice la versión hegemónica y oficial de la historia de que los cambios históricos recientes se han producido como consecuencia de consensos sociales, para avanzar hacia una sociedad donde reinen ciertas ideas universales positivas y univalentes: “estado”, “nación”, “progreso”, “libertad”, “propiedad”, “justicia”…., queremos reflexionar sobre el papel del disciplinamiento. ¿Cómo entender el presente sin las derrotas y victorias del pasado? ¿Cómo hacerlo sin analizar en qué momento lo que bajo el sistema capitalista y en pleno siglo XXI nos parece lógico, era un proyecto de sociedad que fue impuesto? En suma, cómo hacerlo sin analizar los procesos de coerción y consenso, como diría Gramsci, sin el permanente control y disciplinamiento que las clases dominantes han ejercido sobre aquellas otras a las que necesitaba poner a trabajar para ajustarse a sus fines.

En el caso del nacimiento del nuevo modo de producción capitalista, éste no se asentó sólo ni principalmente sobre un consenso social, sino que estuvo íntimamente ligado a la imposición de una forma determinada de entender las relaciones sociales y la propia sociedad, que era contraria a prácticas e intereses de amplias capas de la población, grupos y clases sociales. Esta imposición fue de la mano de una justicia parcial y de la fuerza física.

Hoy os queremos presentar un libro imprescindible para la comprensión de esta otra historia del capitalismo. “Calibán y la Bruja”, de Silvia Federici. En él se relata de forma brillante el proceso de control del cuerpo de la mujer por parte de la sociedad europea. Esto se consiguió mediante el control de la capacidad reproductiva femenina, y en última instancia su cuerpo y sexualidad, con el fin de orientarlo hacia la acumulación y la producción de mano de obra. En concreto, este proceso se manifiesta con el hecho popularmente conocido como la quema de brujas, que acabó con la vida de miles de mujeres por toda Europa, principalmente. Nos gustaría apuntar cómo esto está íntimamente ligado al concepto de K. Marx de acumulación originaria capitalista, proceso por el cual se crean las condiciones que permitieron el desarrollo del capitalismo: la existencia de trabajadoras/es “libres”, personas expulsadas de sus tierras, que no tuvieran otra forma de sobrevivir que venderse a los primeros capitalistas. Lo mismo ocurriría con el aspecto reproductivo de la sociedad, como bien expresa Silvia:

“Del mismo modo que los cercamientos expropiaron las tierras comunales al campesinado, la caza de brujas expropió los cuerpos de las mujeres, los cuales fueron así “liberados” de cualquier obstáculo que les impidiera funcionar como máquinas para producir mano de obra.” (“Calibán y la bruja”, p. 252)

“Calibán y la Bruja” es un relato fundamental para entender la unión entre la gestación del capitalismo y el control de la mujer, el afianzamiento de un patriarcado renovado. Asimismo, nos resulta de gran interés para reflexionar sobre la importancia del disciplinamiento a la hora de entender los cambios históricos. La quema de brujas, la criminalización y el ostracismo social ante formas de amor libre, todo ello dirigido contra las mujeres, así como el propio control jurídico del cuerpo de la mujer son algunos de los mecanismos que nos trae Federici para ejemplificar este violento proceso; por su parte, la imposición de la propiedad privada y del capitalismo fue impulsada por acciones sistemáticas como el ahorcamiento a los “niveladores” -a aquellos que se resistían a la privatización de sus tierras-, el hostigamiento y criminalización de los trabajadores que se negaban a vender su fuerza de trabajo en el “mercado libre” o la persecución de aquellos espacios comunales, liberados de la creciente concentración de la propiedad. A esto debemos añadir todos los mecanismos ideológicos y culturales para presentar como normal, racional y/o deseable el nuevo orden y desterrar aquellas prácticas y valores que lo ponían en entredicho.

Producción y reproducción controladas y disciplinadas, en un proceso que llega hasta el día de hoy y del que debemos ser conscientes si queremos revertirlo. Y si queremos ser conscientes, no hay mejor obra para ello que “Calibán y la bruja”, y no hay mejor maestra que Silvia Federici.

Descargar el libro: https://www.traficantes.net/…/Caliban%20y%20la%20bruja-TdS.…

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