[Mujer organizada, mujer liberada] El origen del 8 de marzo y la figura de Clara Zetkin.

 

Desde Lumbre queremos realizar un homenaje en este mes de marzo a las mujeres trabajadoras y sus experiencias de organización y lucha para superar las condiciones de vida que el patriarcado les ha impuesto, caracterizadas por la subordinación económica, política y social con respecto al hombre y por una estructural situación de pobreza, marginalidad en la vida pública e infravalorización de sus capacidades físicas, intelectuales, políticas, lo que las he recluido a la figura de madre, cuidadora no remunerada y veladora de los espacios privados, con los roles asignados que bien conocemos. De este modo marzo estará dedicado, mediante una serie de 4 entradas, a analizar cómo se ha gestado la necesaria organización femenina y, por supuesto, feminista a lo largo del siglo XIX y XX. Para ello, nada mejor que comenzar hoy 8 de marzo, día internacional de la Mujer Trabajadora, ahondando en el origen histórica de esta fecha.

El 8 de marzo se instituye como Día Internacional de la Mujer Trabajadora por parte de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (IMS) que se celebró en Copenhague en 1909. La aparición de esta fecha como día internacional debe entenderse como resultado de un desarrollo previo del movimiento feminista, pasando de posturas exclusivamente o principalmente sufragistas, a posiciones socialistas o anarquistas, donde se ponía sobre la mesa la necesidad de vertebrar la lucha de la mujer en el seno de la lucha contra el capitalismo, es decir de la lucha obrera.

En este sentido, desde finales del siglo XIX, en concreto, las décadas de 1880 y 1890, con la materialización de las diversas corrientes políticas en el seno del socialismo y movimiento obrero -anarquistas y marxistas-, surgen las primeras tentativas y posturas que abogaban por integrar las demandas del primer feminismo en dichos movimientos. Así, aparecen figuras como Emma Goldman, la militante anarquista rusa que vertebra desde la década de 1890 ideas encuadradas en el anarcofeminismo en Estados Unidos. Experiencias similares ocurren en diferentes puntos del mundo, pudiendo destacar la experiencia del periódico anarcofeminista “La voz de la mujer” (1896) en Buenos Aires, como ha reflejado la película “Ni Dios, ni patrón, ni marido”.

Por su parte, desde la década de 1890, en el seno de la Segunda Internacional, se van integrando demandas específicas de las mujeres trabajadoras, como es la igualdad económica, jurídica y política de las mujeres con respecto a los hombres (Congreso Fundacional, celebrada en París en 1889). Será sobre esta base, y fundamentalmente ligada al Partido Socialdemócrata de Alemania, que se creará en 1907 la IMS. Por su parte, desde el Partido Socialista de los Estados Unidos, se potenciará en la primera década del siglo XX la celebración del Día de la Mujer, que será el verdadero anticipo del actual 8 de marzo. Así, el 28 de febrero de 1909 se celebra un Día Nacional de la Mujer, rindiendo homenaje a las trabajadoras textiles en huelga exigiendo mejores condiciones laborales.

Ante el avance de estas formas pioneras de organización feminista de clase, mediante las cuales introducían en el seno del movimiento obrero las demandas propias del feminismo, asistimos a un rechazo o reacción de los hombres de las respectivas organizaciones donde se planteaba la cuestión. Por lo tanto, desde el principio del movimiento feminista, vemos un rechazo de gran parte de sus compañeros de militancia a integrar efectivamente a la mujer en el mundo del trabajo industrializado o a la equiparación de derechos laborales.

8 marzo 1917 Petrogrado

En torno a la fundación de la IMS y a la introducción de las cuestiones relativas a las mujeres en la Segunda Internacional, debemos señalar la importancia de Clara Zetkin (1857-1933). Militante del Partido Socialdemócrata alemán y, posteriormente, fundadora del Partido Comunista, Zetkin pasa por ser la gran pensadora y teórica del feminismo socialista en este tránsito del siglo XIX al XX y la gran figura para entender el surgimiento del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Fue ella la que en el congreso fundacional de 1889 de la Segunda Internacional realizó un discurso apuntando la necesidad de un programa para el movimiento de mujeres proletarias y la necesidad de conseguir la igualdad de la mujer en la lucha por el socialismo.

clara zetkin

Asimismo, cabe destacar su activa participación en el Partido Socialdemócrata Alemán (PSDA),  proponiendo e interviniendo a favor de una integración de la mujer trabajadora en su línea política, por un lado, y contra el feminismo burgués, por otro. Si en 1892 Clara Zetnik funda Die Gleichheit (La igualdad) “El periódico para el interés de las trabajadoras” o “El periódico para las mujeres y las hijas del pueblo trabajador”, como rezaba su subtítulo; en 1896, en el congreso de Gotha del PSDA realiza su discurso titulado “Sólo con la mujer proletaria el socialismo será victorioso”:

“La cuestión femenina, sin embargo, sólo se encuentra presente en aquellas clases de la sociedad que son un producto del modo de producción capitalista. (…) Hay una cuestión femenina en la mujer del proletariado, de la burguesía, de los sectores intelectuales y de los 10.000 más ricos. Y esta cuestión toma formas diferentes según la situación de clase de cada uno de estos estratos. (…)”

            En este discurso, sienta las bases de su feminismo de clase, llamando a integrar la lucha de la mujer trabajadora con la del obrero, con el fin de avanzar al socialismo, única forma de conseguir para la mujer una libertad real y plena.

Clara_Zetkin_Blatt

Este feminismo de clase y socialista lo llevará a los diferentes congresos de su partido y de la propia Segunda Internacional, donde conseguirá que se afiancen estas posturas en su seno. No sin encontrar obstáculos. En el seno de la IMS y de Segunda Internacional, Clara Zetkin será la gran defensora, junto con otras revolucionarias, como Alexandra Kolantai, de las posturas más radicales a favor de la liberación de la mujer, como es la lucha por el sufragio universal, frente a las posiciones más moderadas de otras delegaciones. Así, resultan esclarecedoras estas palabras en el congreso anual de 1906 del PSDA titulado “Los socialdemócratas y el sufragio femenino”

“(…) no tengo la intención de reprochar la actitud de las mujeres de clase media defensoras del sufragio. No es mi objetivo. Reconozco que están consiguiendo un objetivo histórico, y que realizan una lucha desde su propio punto de vista de clase media. Pero este punto de vista muestra que no están a favor de los derechos de las mujeres, sino de las damas; no luchan por la emancipación política del sexo femenino, sino por el avance de los intereses de la clase media. (…) Protesto por la confusión que surge cuando afirman que su agitación es por el beneficio del sexo femenino en su totalidad. (…)

            El proletariado está llamado por su propio interés de clase a convertirse en el mayor defensor de la emancipación política de la mujer, especialmente a medida que el trabajo de la mujer se convierte diariamente en un factor más importante en los países capitalistas (…). La organización de las mujeres en los sindicatos sólo es posible de forma completa, sin embargo, si posee derechos políticos similares a los hombres, sino la ayuda que sus sindicatos ofrezcan a los masculinos será ilusoria, debido a la debilidad política subyacente. El conjunto del proletariado debe elevar el grito ‘Abajo con todas las medidas políticas que nieguen a la mujer su total igualdad política’…”.

Su trayectoria como socialista feminista le llevará a ser fundadora y primera presidenta de la IMS en 1907 y a ser la gran figura impulsora del 8 de marzo. Previamente, el 8 de marzo de 1908, las mujeres socialistas de Nueva York realizaron una manifestación protestando en contraposición al movimiento sufragista burgués local. Ya en 1911, el día internacional de la mujer movilizó a cientos de miles de personas en diferentes países, dando inicio a una fecha histórica que poco a poco se fue consolidando en diferentes países.

8 marzo 1914 Berlin

Por último, cabe destacar, la importancia de la figura de Clara, no sólo en el ámbito feminista y femenino, sino contra el reformismo y revisionismo en el seno del PSDA (que terminó alejándola de responsabilidades en el ámbito feminista del partido), siendo impulsora, junto con Rosa Luxemburgo o Karl Liebknecht de la creación del futuro Partido Comunista Alemán en 1918.

“Donde hay voluntad, hay un camino. Tenemos la voluntad de la revolución mundial, por eso debemos trazar el camino que nos permita llegar a las masas de mujeres explotadas y esclavizadas, independientemente de si las condiciones históricas lo facilitan o lo dificultan”.

Clara Zetkin, del discurso “La organización de las mujeres trabajadoras”,1922.

 

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