[MUJER ORGANIZADA, MUJER LIBERADA] El sufragismo en la historia del movimiento feminista: “Suffragettes”.

  La lucha feminista tiene un largo recorrido histórico que se ha visto agudizado en diferentes momentos de nuestro pasado. Como en toda lucha social o en toda adquisición de derechos negados por los poderes hegemónicos, las conquistas se han alcanzado mediante situaciones y reivindicaciones concretas que, dentro de un caldo de cultivo específico, ha producido un cambio en las políticas, las mentalidades y, en suma, la propia sociedad. En la mayoría de veces, la historia nos muestra que estos avances y conquistas se han conseguido mediante la lucha y no de manera pacífica desde dentro del sistema.

   En este caso, y siguiendo con la serie de 4 capítulos dedicados a las mujeres trabajadoras y su lucha y organización a lo largo de la Historia, pretendemos acercar hoy la lucha de las mujeres sufragistas a las lectoras. El sufragismo, es decir, el movimiento que exigía la extensión del derecho al voto a las mujeres, es un hecho histórico de gran importancia. Fue gracias a este movimiento que se conquistó el sufragio universal, por el cual la mujer tiene la capacidad de participación política con (a priori) las mismas oportunidades que los hombres. Es decir, el sufragismo consiguió el acceso de las mujeres al voto, pero también inició el camino para la participación  de las mujeres de forma activa en la vida política. Será Nueva Zelanda, en 1893, el primer país en conceder el voto femenino gracias a la lucha activa de la pionera sufragista Kate Sheppard.

  La historia del sufragismo es amplia y compleja, y en cada país se desarrolló  de una forma peculiar en función de su realidad socio-política. Caben destacar las diferencias existente entre un sufragismo más ligado a clases burguesas o trabajadoras (ya ya vimos en la anterior entrada sobre Clara Zetkin [https://lumbrehistoria.wordpress.com/2017/03/08/mujer-organizada-mujer-liberada-el-origen-del-8-de-marzo-y-la-figura-de-clara-zetkin/] el papel de las socialistas y anarquistas en esta realidad); o la existencia de diferentes estrategias políticas para conseguir sus objetivos políticos. En este segundo caso, mientras que en España el sufragismo apenas tuvo presencia y consiguió sus objetivos desde dentro del sistema gracias a figuras como Clara Campoamor, en otros países como Inglaterra la realidad fue otra.

 Los miembros que conformaron los diferentes gobiernos ingleses ignoraron sistemáticamente (al igual que en la mayoría de países) las peticiones de aquellas mujeres que demandaban el derecho al voto en igualdad de condiciones con los hombres. Tras ver negadas una y otra vez sus peticiones decidieron actuar mediante la desobediencia civil y la protesta activa, aglutinándose en torno a la figura de Emmeline Pankhurst, y otras destacadas líderes de los movimientos sufragistas. Pankhurst fundó en 1903 la Unión Social y Política de las Mujeres, como escisión a las sufragistas británicas moderadas de la Unión Nacional de Sociedades de Sufragio Femenino, creada en 1897 por Millicent Garret Fawcett, siendo sus integrantes conocidas con el nombre de suffragettes, diferenciándolas de las sufragistas moderadas.

Pankhurst Jeered

Imagen 1: Emmeline Pankhurst.

  Las suffragettes, partidarias de una protesta activa, atrajeron con su discurso a numerosas mujeres de clase obrera con sus asambleas públicas en el exterior de las fábricas, con la distribución de propaganda, con manifestaciones en las calles o irrumpiendo mítines, además de enfrentarse al sistema policial. Iniciaron también una acción directa rompiendo escaparates y volando buzones, o realizando sabotajes y ataques a los domicilios de destacados miembros del Gobierno y el Parlamento inglés. En 1913, las suffragettes volaron la casa de campo de David Lloyd Georges, ministro de Economía y Hacienda, acción por la que Pankhurst y otras suffragettes serían condenadas con penas de cárcel. El gobierno intentó sofocar el movimiento con la continua condena de sus militantes a años de cárcel, acción respondida con huelgas de hambre en las que eran alimentadas a la fuerza. Aquel mismo año, moría la activista Emily Davidson arroyada por el caballo del rey Jorge V, intentando irrumpir la carrera de caballos para pedir el voto femenino.

Suffragette1

Imagen 2: Sufragistas manifestándose.

  Prácticamente al mismo tiempo, Millicent Garret Fawcet lideraría la opción moderada, aunque esta forma de actuar no daría buenos resultados con lo que Garret declararía que:

“Quizás la sutil violencia utilizada por las sufragistas trataba de disminuir nuestro orgullo de sexo; íbamos a enseñarle al mundo como conseguir reformas sin violencia, sin matar gente y volar edificios, o sin hacer las otras cosas estúpidas que los hombres han hecho cuando han querido alterar las leyes (…) Nosotras queríamos mostrar que podíamos avanzar o conseguir la libertad humana a la que aspiramos sin utilizar violencia alguna. Hemos sido decepcionadas en esta ambición pero todavía podemos dar a nuestras almas el consuelo de que la violencia registrada no ha sido formidable y de que las más fieras de las sufragistas están más preparadas para sufrir daño que para infligirlo”.

  Por suerte, Millicent erraría y la opción de las suffragettes daría un resultado mucho más favorable para las aspiraciones al voto de las mujeres, aunque no sería hasta 1918 cuando se concedió el derecho al voto a las mujeres mayores de 30 años, siempre que fueran tituladas universitarias o propietarias de tierras; no sería hasta 1928 cuando se consiguió el sufragio femenino, equiparando el derecho al voto entre mujeres y hombres, al ampliar el voto a  mujeres mayores de 21 años, momento en que, por primera vez, podrían ocupar cargos públicos.

Suffragettes,_England,_1908.JPG

Imagen 3: Asamblea de las sufragistas.

  La lucha fue larga y la respuesta de los diversos gobiernos muy dura. Muchas sufragistas fueron encarceladas, vilipendiadas, marginadas…pero no pudieron acallar sus voces, y su lucha fue una de las primeras piedras para comenzar el movimiento feminista, tan necesario aún en nuestros días.

  Con este recorrido, recomendamos la película “Suffragettes”, traducida como “Sufragistas”, que de forma fiel da unas pinceladas sobre el proceso de lucha y represión a la que se enfrentaron las mujeres que se aglutinaron en torno a este movimiento. Partiendo de la situación de explotación laboral, opresión y acoso sexual que vivían las trabajadoras de lavandería, asistimos a la gradual toma de conciencia feminista de una de las obreras, que, de forma consecuente, le llevará a formar parte del movimiento sufragista. El film se centrará en el último periodo de las suffragettes, en puertas del comienzo de la Primera Guerra Mundial, momento en que radicalizaron sus acciones ante la pasividad y represión gubernativa y policial.

“Nos tiene sin cuidado vuestras leyes, caballeros, nosotras situamos la libertad y la dignidad de la mujer por encima de toda esas consideraciones, y vamos a continuar esa guerra como lo hicimos en el pasado; pero no seremos responsables de la propiedad que sacrifiquemos, o del perjuicio que la propiedad sufra como resultado. De todo ello será culpable el Gobierno que, a pesar de admitir que nuestras peticiones son justas, se niega a satisfacerlas”.

Emmeline Pankhurst.

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