El Rif. Pueblo hermano, país vecino (Parte II)

(Viene de Parte I)

¿Un gobierno o una banda criminal?

Esta frase, que escribió Abdelkrim en su exilio en El Cairo, ha sido retomada por las protestas rifeñas que se han extendido desde finales de octubre del 2016 como consecuencia de la muerte del vendedor de pescado Mouhcine Fikri en Alhucemas. Esta expresión adquiere fuerza en Marruecos en estos meses, retomando una vieja denuncia de los movimientos populares marroquíes sobre la corrupción del rey y los partidos políticos, así como su ineficacia en resolver los problemas del pueblo. Esta ineficacia no es casual, y se vincula en la memoria colectiva con la impunidad de las violencias policiales y la ausencia de investigaciones oficiales ante dichos crímenes. Así, una de las reivindicaciones del movimiento popular, o Hirak, es la depuración de responsabilidades ante la muerte de Fikri, a lo que se suma el esclarecimiento de los 5 jóvenes quemados en el año 2011 y otros casos que han trascendido menos, como el del rapero Rifinox, que apareció muerto en 20151. Frente a esta impunidad del estado marroquí y sus gobiernos, ningún partido político denuncia ni cambia la situación. Esto ha provocado que Zefzafi los haya tildado de “tiendas políticas” y “cañerías de desagüe”, mostrando la desafección política de la población rifeña y marroquí. El presidente de la Asamblea Mundial Amazigh de Marruecos, Rachid Raha, afirma que exceptuando el Partido Socialista Unificado, ninguna formación política ha apoyado las protestas rifeñas, manteniéndose en su visión arabocéntrica y excluyente de las regiones amazigh2. Y es que una característica de los partidos políticos en Marruecos, como en el Rif, es su carácter fuertemente clientelar y corrupto, vinculado al poder de Rabat o Mazjen.

Otra expresión de este carácter mafioso de los partidos políticos y de gobierno está relacionado con la producción y distribución del hachís en el Rif y hacia Europa. Rachid Raha ha denunciado en más de una ocasión la existencia de redes clientelares ligadas al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), en torno al cual debemos situar al narcotraficante Said Chaou. Este personaje ha sido tildado por la prensa del régimen como cabeza del movimiento, para desprestigiarlo3, generando un conato de crisis diplomática con Holanda, país donde vive. El PAM, por su parte, es el partido que controla todos los mecanismos institucionales de la región, mientras que los barones de la droga en su sombra intervienen en toda la producción y distribución del cannabis, influyendo en la inexistencia de alternativas económicas en la región4. Por supuesto, ni que decir tiene que existen pruebas acerca de la conexión de estas redes empresariales con la propia corona marroquí5. Lo mismo podemos decir en lo relacionado con la llamada “mafia” marítima o agrícola que se ha enriquecido a costa de la enajenación de tierras comunales y de zonas de pesca, a costa de las familias rifeñas6. Debemos apuntar que también se han intentado situar al PAM como partido detrás de las protestas, algo que ha sido negado por los activistas7.

Por su parte, está la represión y la fragmentación cultural. La continua presencia policial, los controles aleatorios en la región, el mantenimiento de Alhucemas como zona militarizada, la suspensión en la práctica del derecho de manifestación en el Rif desde el año 2012 o los asesinatos de militantes, son una clara expresión de lo que el “democrático” Marruecos realiza con el fin de controlar a la región. Las divisiones administrativas del Rif, fragmentándolo y alejando sus centros de poder (hacia Tanger), las políticas de arabización y de aculturación, así como la negativa a reconocer la identidad rifeña y amazigh, son otros mecanismos más sutiles que desde hace décadas operan.

Y, por último, apuntemos el factor religioso. El uso del Islam por parte del régimen alauita y del Mazjen es otro factor importante a la hora de entender las revueltas y el ciclo de luchas que se ha abierto. Mohammed VI, actual rey, es el “Comandante de los creyentes” y en el Rif se ha visto claro cómo se ha utilizado para sus fines partidistas. Diversos sermones religiosos de algunos imanes en mezquitas del Rif contra el Hirak, provocaron la indignación popular y que el líder de las revueltas, Zefzafi, preguntase si “¿las mezquitas son la casa de Dios o del Mazjen?”. Días después, se produjo un boicot a dichos sermones, lo que motivó el arresto de Zefzafi. La vinculación de la religión con el poder marroquí, ha sido puesta en evidencia por el movimiento popular, asestando un duro golpe a una de las bases de legitimidad del rey en el país magrebí8.

Esta realidad debemos contextualizarla en un régimen marroquí que ha estado totalmente alineada con el desarrollo de políticas neoliberales e imperialistas. Ya hemos hablado de los planes de ajuste estructural de los años 1980, la vinculación con los capitales franceses y la sistemática corrupción de los partidos políticos, totalmente alejados del pueblo marroquí. La situación estratégica de Marruecos en el Estrecho, controlando los flujos migratorios subsaharianos, ha hecho que no sólo la Unión Europea haya afianzado lazos económicos y de defensa, sino que EEUU haya buscado su alianza militar. Así, se desarrollan programas de cooperación OTAN-Marruecos, conocidos como “African Lion”9, en los que anualmente se realizan operaciones militares que persiguen la integración de los ejércitos marroquíes y de la organización militar imperialista. Por su parte, en 2008, EEUU creó una base militar en el sur del país, la de Tan Tan, en el marco de instauración del Africom que finalmente ha establecido su sede en la base de Morón, Andalucía10. El interés estadounidense por el control de la orilla sur del estrecho, mediante su presencia en el nuevo puerto de Tanger-MED, no puede más que entenderse en el total plegamiento del gobierno del país africano a los designios imperialistas11. La reciente visita de Macrón al país marroquí, depositando su confianza en el rey para superar la crisis, o las recomendaciones de EEUU para que el país ataje de forma efectiva las protestas con el fin de evitar que se convierta en un foco de inestabilidad, demuestra lo estratégico que el régimen marroquí es para el Occidente capitalista y cómo las propias revueltas rifeñas se enfrentan a un monstruo con potentes aliados.

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Masiva manifestación en Alhucemas. En primer plano, la bandera de la república del Rif (Fuente)

La lucha del Rif

Las y los manifestantes rifeños de los últimos meses se han extendido por diversas ciudades, desde la capital de la revuelta, Alhucemas, hasta Nador, Tetouan, Beni Boufrah o Imzouren, localidad natal de Fikri. Las reivindicaciones son claras: el fin de la corrupción, de la marginación, de la militarización de la región y la pobreza. La juventud no ve futuro y sale a las calles. Su componente de clase ha sido reiteradamente señalado: las manifestaciones surgen de los barrios populares, estando protagonizadas por el proletariado informal, la juventud precarizada en alianza con la pequeña burguesía asfixiada por la situación económica y aplastada por las grandes mafias económicas que controlan los mecanismos económicos y políticos de la región12.

La memoria colectiva de las luchas y violencias del pasado, la identidad amazigh y rifeña, así como la respuesta arrogante y violenta del gobierno, tildándolos de separatistas, no ha hecho más que multiplicar la rebeldía. Ni los sermones religiosos, boicoteados, ni la represión sistemática, ni las promesas de hacer efectivos los planes de desarrollo en la región han apaciguado las protestas. El régimen ha perdido la legitimidad, mientras que el pueblo ha perdido el miedo. Los partidos políticos clientelares no son interlocutores válidos para una parte de la población rifeña, que ve en la autoorganización y la protesta -de momento fundamentalmente pacífica- la única salida a una situación insostenible. La organización popular recorre los barrios, creándose comités y comisiones de acción que multiplican su efectividad gracias a las redes sociales. Las manifestaciones son masivas, la solidaridad es enorme: en las últimas semanas se han podido ver a taxis transportando de forma gratuita a las y los manifestantes con menos recursos.

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Nawal Ben Aisa, nueva cara de las protestas, tras el encarcelamiento de Zefzafi, cuya imagen vemos en su camiseta (Fuente)

La detención del líder de las protestas y del Movimiento Popular Rifeño, Zafzafi, el 29 de mayo13, tras la histórica manifestación del 18 de mayo en Alhucemas, ha sido sólo el comienzo de detenciones de decenas de activistas, periodistas14 o blogueros (hasta más de 300 procesadas/os a lo largo de ls protestas, actualmente, alcanzan las 201 personas condenadas, arrestadas o procesadas en libertad vigilada), y la aparición de nuevas caras visibles de la protesta, como Nawal Ben Aisa15. De hecho, en el encuentro de los comités europeos de apoyo al movimiento rifeño que se celebró en Madrid el 20 de mayo, un portavoz del movimiento popular rifeño, Reda Benzaza, afirmaba que los rifeños y rifeñas habían perdido el miedo y destacaba el papel en primera línea de las mujeres rifeñas, como máxima expresión de la rebeldía rifeña16. Las mujeres han tenido un papel protagonista en todos los episodios de lucha que aquí hemos expuesto, estando en primera línea contra la colonización y de las protestas sucesivas17; y, en los últimos años, con diferentes experiencias de autoorganización, como el activo Forum des Femmes18 o la organización Chabaka19, o participando en la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Las activistas femeninas son numerosas, y su memoria es fértil en Alhucemas y el Rif. Desde activistas con experiencia como Zohra Koubia, presidenta del Forum des Femmes, a jóvenes artistas, como la cantante Siliya Ziani, la primera mujer detenida en las protestas20. La participación de mujeres de todas las edades en primera línea del Hirak, supone una afrenta al poder patriarcal marroquí, y revierte una progresiva situación de repliegue de la mujer en el ámbito público, que Koubia ha asociado al aumento de la emigración, que obliga a las mujeres a cuidar de la casa y de los hijos/as, o el analfabetismo, que en Marruecos alcanza el 60% de las mujeres21. Esta realidad choca con la imagen que el pensamiento racista e islamófobo ha creado de las mujeres musulmanas, presentándolas como seres pasivos y sin capacidad de participación política.

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Las muejres rifeñas, en primera línea de la protesta (Fuente)

Las protestas se han extendido dentro y fuera de Marruecos, añadiéndose la nueva y primordial demanda de la liberación de las presas y presos rifeños. El 4 de junio se convocó una huelga general en el Rif. El pasado miércoles 14 de junio se supo la condena de 18 meses de cárcel a 25 activistas, a lo que se han sumado los registros indiscriminados y un seguimiento de los activistas rifeños en Marruecos y fuera, que han tenido como respuesta una huelga de hambre desde el pasado día 1522 y el llamamiento a una huelga general23. El 26 de junio, una masiva manifestación pidiendo la libertad de los detenidos y detenidas que coincidía con la fiesta del final del Ramadán, el Aïd, en Alhucemas, han sido respondidas con nuevos episodios de represión24 y el envío al Rif de tropas militares acantonadas en el Sáhara, sitiando Alhucemas y estableciendo controles de acceso a la región. Cientos de vídeos de la represión policial han inundado las redes sociales, mostrando imágenes de verdadero asombro, como son policías antidisturbios persiguiendo y controlando a manifestantes en la playa o dentro del mar25. La multiplicación de las detenciones y acoso policial, ha ido de la mano de malos tratos y la ausencia de los derechos básicos para las personas detenidas, entre las que se encuentran menores. Esta situación ya ha generado los primeros refugiados que han pedido asilo político en Andalucía26, y ha hecho que se lleve el caso a la sub-comisión de derechos humanos del Parlamento europeo27. Fuera del Rif, las protestas se han multiplicado en las grandes ciudades como Tánger, Marrakesh, Rabat o Casablanca; y también fuera del país. La numerosa población rifeña exiliada o emigrada ha posibilitado que en múltiples países y ciudades europeas y americanas28, se hayan organizado comités de apoyo al Rif, que hacen que en esta ocasión, las protestas tengan un mayor calado y sean más peligrosas para el régimen de Rabat29. Diversas formas de protestas se han extendido, desde vídeos de marroquíes quemando y rompiendo sus documentos de identidad30, hasta la reciente dimisión de varios alcaldes de la región de Alhucemas31. La próxima cita será el 20 de julio, coincidiendo con el aniversario de la batalla de Annual, en lo que supone un acto simbólico de reivindicación de la derrota española a manos de tropas rifeñas, y toda una declaración de intenciones del movimiento.

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Uno de los numerosos momentos de la represión policial en Alhucemas (Fuente)

De esta forma, el movimiento del Hirak supone una importante afrenta al régimen marroquí y al actual gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo32. Hasta la fecha, la respuesta del gobierno de El Othmani ha sido en forma de represión y de gestos políticos vacíos, como la destitución del gobernador de la región a fines de marzo o las promesas del ministro del interior Laftit de ofrecer planes de desarrollo, lo que los rifeños no creen hasta que vean hechos tangibles. Otras respuestas, como la de fortalecer la enseñanza del tamazight en las escuelas superiores, parecen también vincularse a la presión de estas protestas33. Los intentos por parte de la monarquía de que se desarrollen algunos planes de desarrollo, choca esta falta de legitimidad del régimen, que parece indicar que no volverá a ocurrir como en 2011, cuando la promesa de cambios en el país fruto de una nueva Constitución provocó que las luchas se apaciguasen.

No sabemos en qué grado la monarquía y el gobierno marroquíes serán capaces de resolver esta crisis, que, si bien intenta mantener en el ámbito de su política interior, ha trascendido a una crisis internacional34. Su resolución debe pasar por una salida política que hoy en día parece tener su única posibilidad en un modelo autonómico35. No obstante, todo parece indicar que esta salida, que ha abierto el propio régimen al anunciar que otorgará al Sáhara una autonomía dentro de Marruecos36, es poco probable, ya que en el caso de Sáhara responde más a un intento de Marruecos de recuperar sus apoyos perdidos a nivel internacional, que a una voluntad real de ceder espacios de poder desde Rabat a las diferentes regiones, a lo que se suma los propios intereses económicos y estratégicos por controlar esta región. Habrá que ver cómo el movimiento popular consigue mantener el nivel de las protestas y continuar enfrentando al poder del gobierno y la monarquía marroquíes, para forzar cambios reales que no queden en papel mojados como la Constitución del 2011 o anteriores promesas. Par ello, depende no sólo la propia capacidad organizativa de los comités y organizaciones rifeñas que están participando en el Hirak, y de marcar una estrategia efectiva de lucha; sino la capacidad de ampliar la solidaridad en todo Marruecos, así como establecer alianzas internacionales que presionen y aislen al régimen desde fuera. Lo cierto, no obstante, es que a nivel internacional Marruecos se haya muy fortalecido, considerado el gran interlocutor “democrático” africano para gestionar la migración, como se ha demostrado en la 29 Cumbre de la Unión Africana que se ha celebrado en Adis Abeba, capital etíope, el 4 de julio. En ella, Mohamed VI, en representación de Marruecos, que ha sido recientemente integrado en dicha Unión (una vez avanzado el trámite de autonomía del Sáhara), ha presentado medidas para gestionar y  frenar la migración37.

La lucha rifeña desde Andalucía

Empezamos afirmando que existen vínculos históricos entre el Rif y Andalucía. El carácter de vecindad ha provocado que nuestra historia esté unida desde hace miles de años. Un vistazo a la historia de la región desde la prehistoria así nos lo indica. Las influencias y contactos en el neolítico; la creación de círculos comerciales en la protohistoria; las conexiones comerciales y de movimiento de población bajo la dominación romana; la llegada de población amazigh al sur peninsular con la creación de Al-andalus; o la emigración de población andalusí, morisca o judía al Norte de Marruecos tras la conquista castellana, son algunos de los datos que permiten afirmar esto. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, los contactos han sido múltiples, en un doble sentido. Las clases populares hemos mantenido relaciones y lazos solidarios, en forma de refugio ante la represión, acogida o simple vecindad. No hay que olvidar que el Rif ha sido una región donde se han refugiado militantes y activistas andaluces, como es el caso de republicanas/os o el propio Fermín Salvochea. Por su parte, desde las clases dirigentes, ha existido una alianza para realizar una colonización y neocolonización en una dirección norte-sur que provocó el establecimiento del Protectorado y un subdesarrollo del país marroquí.

Esta vinculación histórica que hemos esbozado hace que desde Andalucía, desde la orilla norte del Estrecho, los acontecimientos del Rif, nuestro pueblo vecino, sean de gran trascendencia. De su capacidad de democratizar y de avanzar en derechos en el país vecino depende en buena parte las posibilidades de establecer en el Estrecho relaciones de fuerza favorables a los pueblos soberanos frente al capital. Ayer como hoy, los pueblos rifeños y andaluz tiene los mismos enemigos. Tanto el Rif como Andalucía se hayan supeditadas a sendos estados insertados en estructuras supranacionales militares -OTAN- y político-económicas -la Unión Europea, en menor o mayor grado-. Ambas sufren de la implantación de violentas lógicas de ganancias capitalistas y de control imperialista de sus costas, como las bases de la OTAN en territorio andaluz y el renovado interés estadounidense en la costa rifeña señalan.

Pero no debemos olvidar que Andalucía es parte e integrante de una economía capitalista y de un conglomerado de capital que participa de la explotación neo-colonial de Marruecos, a lo que se suma su papel como tierra de demanda de hachis que alimenta a las mafias, por no hablar de su participación política en un estado, el español, que no tiene ningún interés por modificar la realidad política marroquí, ya que, entre otras, le sirve a sus intereses para frenar la migración subsahariana. Nuestra mejor forma de ayudar a los pueblos en lucha, como nuestro pueblo hermano amazigh y rifeño es, no sólo apoyar y difundir acerca de su situación y lucha, sino emprender nuestras propias revoluciones para no ser partícipes de la explotación de países del tercer mundo y neo-colonizados. De no permitir que nuestro estado, dentro o fuera del marco europeo, apoye el régimen marroquí o participe en operaciones de represión de la policía marroquí38. Más allá de objetivos maximalistas, es posible aquí y ahora establecer objetivos concretos que avancen en esta dirección, como está ocurriendo con el posicionamiento de diversos ayuntamientos en contra de la violación de derechos humanos en el Rif, como es el caso de Barcelona, Murcia o Cádiz39. Sea como sea, no podemos olvidar que el fin del capitalismo y del imperialismo dependerá en buena parte de ese internacionalismo de los pueblos que tanto intentan minar con el chovinismo y el racismo.

Yendo más allá, debemos ser conscientes que cualquier transformación social a largo plazo en Andalucía o el estado español (sea cual sea nuestro marco de lucha), debe pasar por una democratización de Marruecos, un abandono de su vinculación con la OTAN y una gestión sincera de las políticas migratorias, que no sea utilizado como válvula de escape y como arma de presión política a los países de la orilla norte del Mediterráneo. El nuevo puerto de Tanger MED, donde las empresas de transporte de mercancías disfrutan de una masa de trabajadores con escasos derechos laborales y bajos salarios, está suponiendo una gran amenaza para el puerto de Algeciras, que está viendo parte de su tráfico comercial derivado a Marruecos, lo que podría provocar respuestas en forma de recortes laborales y discursos racistas anti-marroquíes. Esta rivalidad, sólo tendría un ganador: la precariedad laboral y el aumento de ganancias de las grandes compañías del sector como la gigantesca Maersk, que no entiende de fronteras. En definitiva, cualquier revolución o cambio que atenten contra los intereses capitalistas en Andalucía, no sólo tendrá que enfrentarse a una reacción de los poderes a los que nos encontramos sometidas (el IBEX35, la Troika, la OTAN…), sino de sus aliados al otro lado del Estrecho. Por lo tanto, el debilitamiento del régimen arabocéntrico y capitalista marroquí, no sólo nos debe alegrar como parte de nuestra conciencia y solidaridad internacionalista y antiimperialista; sino porque nos ayuda a nuestra propia liberación. Y ese debilitamiento hoy en día se concreta en la lucha del pueblo saharaui por el control efectivo de su territorio y el ciclo de luchas populares rifeñas.

Las luchas rifeñas y de democratización del país vecino son nuestro mejor aliado para un futuro de convivencia entre pueblos. De su capacidad de movilización y establecimiento de una estrategia victoriosa, depende también nuestro futuro; como de activar nuestras propias movilizaciones sociales y políticas depende el suyo. Ya que ambas son condiciones indispensables para convertir nuestro Estrecho en tierra de paz, no de bases militares; de refugiados, no de concertinas y migrantes utilizados como arma arrojadiza; de derechos laborales, no de sometimiento a la Unión Europea y la Troika; de soberanía alimentaria y respeto ecológico, no de tierras y mares esquilmadas, que enriquecen a las grandes burguesías y mafias agrícolas; de autonomía industrial, no de economías dependientes que beneficien a los productores y capitales foráneos; de desarrollo social y defensa de la identidad cultural, no de pueblos alienados y aculturados por el imperialismo español o árabe; de mujeres empoderadas, no invisibilizadas y sumisas, relegadas a un rol pasivo; y en suma, son condición indispensable para avanzar al socialismo, para convertir al Estrecho en una tierra de futuro, frente a las políticas capitalistas, imperialistas, sexistas y racistas, que nos condenan a la barbarie.

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